moldes de patrimonio cultural

Moldes de silicona in situ en Iglesia de La Cartuja Baja

Realización de moldes de dos columnas salomónicas de estilo barroco, pertenecientes al Patrimonio Cultural de la Iglesia de La Cartuja Baja de Zaragoza. España.

En esta actuación nos plantean el reto de hacer dos reproducciones de dos columnas salomónicas de estilo barroco. estos moldes deben realizarse in situ. Las principales dificultades del encargo eran: la propia forma helicoidal de las columnas, con grandes flores y volutas en el ornamento tallado; la gran altura, total 5,5 metros, distribuidos en cuatro pisos de andamios; la situación, en un rincón del altar mayor, que dificultaba el acceso a la parte de atrás. Y por último, el hecho de estar manipulando una talla en madera dorada con oro fino. Este punto se resolvió con el tratamiento protector de los conservadores especialistas y gracias a la silicona utilizada, de gran calidad, que posee propiedades autodesmoldeantes y es muy suave con las superfícies.

Tras realizar los moldes se reproducen en resina de poliester laminada para completar el altar mayor, y así reponer las dos originales expoliadas desde la Guerra de la Independencia 1.808.

La historia de la iglesia de La Cartuja Baja se remonta al siglo XVII. En el año 1651, por iniciativa del matrimonio Villalpando y Funes-Zaporta y Albion, comienzan las obras de un recinto monástico, bajo la dirección del barbastrense Francisco Ruesta. El barroco tardío de la Cartuja de la Concepción sufrió el paso de una Guerra de la Independencia devastadora. La desamortización de Mendizabal, en 1843, obliga a la comunidad de cartujos a abandonar el lugar.

Las murallas, claustros y dependencias del conjunto arquitectónico se convierten en viviendas y comienzan las primeras transformaciones, que con el tiempo serán importantes. Aun así, hoy se conservan todavía restos del cerramiento primitivo, la iglesia, dos edificios en la Plaza Mayor, la portería, el refectorio y varias celdas.

En 1982, fué declarado conjunto monumental, y a partir de entonces se inicia un proceso para su consolidación y restauración que dura 20 años. Por fín en 2012 se realiza la última actuación, que es la realización de los moldes de las dos columnas situadas en el altar mayor para reponer las expoliadas en el centro del conjunto. Estas son de estilo barroco con forma salomónica, girando a derecha una y a izquierda otra, profusamente decoradas con grandes flores y volutas en relieve. Tienen 5 metros de altura, más el gran capitel que las corona; están realizas de madera de roble, talladas a mano con gran relieve, la madera cubierta con estuco, decorado a su vez con grabados en rehundido y por último, dorado con oro fino bruñido.